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Historia del atletismo: 1ª parte – Principios y prohibiciones

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El atletismo agrupa disciplinas muy diferentes entre sí, separadas en carreras, saltos, lanzamientos, marcha y pruebas combinadas. ¿Cómo llegó algo tan variado a convertirse en uno de los deportes más populares del mundo?

Juega a su favor la simplicidad. De hecho, requiere tan pocos medios que fue el primer deporte en practicarse. Las civilizaciones antiguas, como el Egipto del s. XV a.C. ya tenían competiciones atléticas, principalmente carreras. No hemos inventado nada nuevo.

La época dorada llegó en la Antigua Grecia: su prueba más famosa era el stadion, una carrera de 197,27 metros. Más adelante se crearían los primeros estadios, a los que sólo podían entrar hombres. Viendo el gran éxito de las competiciones, decidieron empezar a celebrar los Juegos Olímpicos cada cuatro años. Consiguieron llegar al increíble número de 293 ediciones antes de que el emperador cristiano Teodosio los prohibiera por “paganos”.

Los romanos cogieron el legado de los griegos y lo mantuvieron vivo sin modificarlo apenas. Tuvieron que venir los irlandeses en el s. VII para añadir pruebas como el salto con pértiga o el lanzamiento de martillo.

El atletismo se hizo cada vez más popular, hasta el punto de que en el s. XIII una simple carrera podía colapsar Londres. Sintiéndose amenazado, el rey Eduardo III prohibió todos los deportes menos el tiro con arco (por razones militares). La gente siguió compitiendo entre sí, en las calles. La prohibición se renovó varias veces hasta que su sucesor, Enrique VIII, se rindió y permitió que la gente corriera donde y cuando quisiera.

Todo fue bien hasta la Inglaterra del s. XVII, cuando los puritanos volvieron a intentar prohibir todos los deportes. ¿El motivo? Que “las celebraciones terminaban en peleas y borracheras”. Por suerte, tras unos años de confusión los consejeros del rey consiguieron convencerle de que practicar deporte era algo recomendable.

Esto nos lleva al atletismo moderno y profesionalizado, que os contaremos la semana que viene aquí mismo 😉

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